La integración de saberes ancestrales amazónicos en las prácticas artísticas contemporáneas representa uno de los fenómenos más enriquecedores del arte contemporáneo. La conferencia Non joi: Arte contemporáneo y saberes ancestrales de la Amazonía, impartida por Pedro Favaron de la Pontificia Universidad Católica del Perú y la artista Chonon Bensho, explora cómo los conocimientos tradicionales no solo inspiran, sino que transforman radicalmente la creación artística. Esta aproximación trasciende la mera cita estética para convertirse en un diálogo profundo entre cosmovisiones.
El título La Materia y el Cuerpo: Integrando Saberes Ancestrales en la Creación Artística Contemporánea resume perfectamente el eje central de esta propuesta. Mientras el arte occidental contemporáneo ha tendido a separar la materia del cuerpo y ambos del espíritu, las culturas amazónicas mantienen una visión integral donde estos elementos forman un continuum sagrado. Esta perspectiva ofrece alternativas poderosas a la crisis de sentido que atraviesa gran parte del arte actual.
Non joi, término shipibo que puede traducirse aproximadamente como “belleza” o “lo bello”, va mucho más allá de una categoría estética. En la cosmovisión shipibo-conibo, esta noción integra armonía, equilibrio, conocimiento medicinal y conexión espiritual. Chonon Bensho explica que para su pueblo, crear algo bello implica necesariamente un proceso de sanación tanto del artista como de la comunidad y del territorio.
Esta concepción contrasta fuertemente con la noción moderna de arte como objeto autónomo o mercancía. En la tradición shipibo, el arte no se concibe separado de la vida, de la medicina ni de la relación con los espíritus de la selva. Esta integración ofrece una crítica profunda al individualismo y al productivismo que dominan gran parte de la escena artística contemporánea.
Pedro Favaron profundiza en cómo el Non joi se manifiesta a través de patrones geométricos complejos que no son meras decoraciones, sino mapas de conocimiento. Estos diseños, que aparecen en cerámicas, textiles y pinturas corporales, contienen información sobre plantas medicinales, ciclos cósmicos y relaciones ecológicas. Su incorporación al arte contemporáneo no es un acto de apropiación, sino de activación de saberes vivos.
En las prácticas artísticas que integran saberes amazónicos, la materia deja de ser un soporte neutro para convertirse en un agente activo cargado de historia y significado. La arcilla, las fibras vegetales, los pigmentos naturales y incluso el propio cuerpo se entienden como portadores de memoria ancestral. Esta visión transforma radicalmente el proceso creativo.
Chonon Bensho utiliza frecuentemente materiales recolectados directamente de su territorio, no como gesto romántico, sino como método de investigación y conexión. Cada planta, cada tierra, cada tintura posee un conocimiento específico que el artista debe aprender a escuchar. Esta relación de respeto y reciprocidad con la materia contrasta con la producción industrial de materiales artísticos.
Esta aproximación material genera obras que trascienden la categoría de “arte” para convertirse en dispositivos de memoria, sanación y resistencia territorial. Cada pieza se convierte en un nodo donde se actualizan conocimientos milenarios en diálogo con las urgencias del presente.
La tradición shipibo concibe el cuerpo no como límite individual sino como territorio permeable en constante diálogo con el mundo. Los diseños geométricos que caracterizan su arte tradicional se aplican directamente sobre la piel durante rituales de sanación, marcando una comprensión profunda de la relación entre superficie corporal, patrón visual y transformación interior.
En su práctica contemporánea, Chonon Bensho explora cómo esta noción puede dialogar con las nociones de performance y body art occidentales. Sin embargo, mientras estas últimas frecuentemente enfatizan la individualidad extrema o la ruptura, la aproximación shipibo busca restablecer conexiones rotas: entre cuerpo y mente, entre humano y no-humano, entre presente y pasado ancestral.
Esta visión del cuerpo como archivo vivo de conocimiento ofrece una alternativa potente a las concepciones cartesianas que aún persisten en gran parte del pensamiento occidental. El cuerpo no es solo instrumento de la mente creadora, sino un espacio de sabiduría acumulada que debe ser honrado y consultado durante el proceso artístico.
Uno de los aspectos más revolucionarios de esta integración de saberes ancestrales es la recuperación de la sanación como objetivo legítimo de la práctica artística. Mientras el arte contemporáneo occidental ha tendido a separar lo estético de lo terapéutico, las tradiciones amazónicas nunca establecieron tal distinción.
Para Chonon Bensho y Pedro Favaron, crear bellamente (non joi) implica necesariamente generar procesos de sanación. Esta sanación no se limita al ámbito individual, sino que se extiende a la comunidad y al territorio. Las obras se conciben como intervenciones en redes de relaciones dañadas por el colonialismo, la extracción y la modernidad acelerada.
Integrar saberes ancestrales en la creación artística contemporánea no está exento de complejidades. Existen riesgos reales de apropiación cultural, exotización y descontextualización. Chonon Bensho enfatiza la importancia de mantener una relación ética y respetuosa con las comunidades originarias, evitando tanto el folclorismo como la romantización.
Pedro Favaron propone que esta integración debe basarse en un diálogo horizontal donde los saberes ancestrales no sean meros “contenidos” a ser utilizados por el arte contemporáneo, sino marcos epistémicos completos que cuestionan los fundamentos mismos del sistema artístico occidental: su individualismo, su mercantilismo y su separación entre arte y vida.
Esta aproximación genera necesariamente tensiones productivas. El mercado del arte, las instituciones culturales y las dinámicas de visibilidad contemporánea no siempre están preparadas para recibir propuestas que desafían sus categorías fundamentales. Sin embargo, es precisamente en estas fricciones donde surge lo más valioso de este encuentro.
La colaboración entre artistas contemporáneos e investigadores académicos con portadores de saberes ancestrales requiere metodologías específicas que respeten los ritmos, protocolos y formas de transmisión propias de cada cultura. No se trata simplemente de “incluir” voces indígenas, sino de transformar las condiciones mismas de producción de conocimiento.
Chonon Bensho insiste en que su práctica no es una “representación” de su cultura, sino una continuación creativa de una tradición viva. Esta distinción es fundamental. El arte contemporáneo amazónico no busca preservar algo estático, sino activar dinámicamente conocimientos que tienen mucho que decir sobre los desafíos ecológicos, sociales y espirituales del presente.
La integración profunda de saberes ancestrales amazónicos está contribuyendo a redefinir qué podemos esperar del arte en el siglo XXI. Más allá de la innovación formal o el comentario social, estas prácticas proponen una dimensión ontológica y relacional que el arte occidental había prácticamente abandonado.
En un momento de crisis climática y civilizatoria, estos saberes que nunca separaron la estética de la ética, ni la belleza de la responsabilidad territorial, adquieren una relevancia urgente. El arte deja de ser un comentario sobre el mundo para convertirse en una práctica que participa activamente en su regeneración.
La lección más profunda que propone esta integración es que la verdadera vanguardia artística del presente podría no estar en la constante búsqueda de novedad, sino en el diálogo respetuoso y creativo con las tradiciones más antiguas y sabias del continente.
En términos sencillos, lo que proponen Chonon Bensho y Pedro Favaron es volver a conectar el arte con cosas fundamentales que hemos olvidado: el respeto por la naturaleza, la importancia de sanar, y la idea de que crear belleza es también una responsabilidad hacia nuestra comunidad y nuestro entorno. No se trata de copiar diseños indígenas para hacer arte moderno, sino de aprender otra forma de relacionarnos con el mundo a través de la creación.
Esta aproximación nos invita a ver el arte no como algo decorativo o solo para expertos, sino como una herramienta poderosa para reconectar con lo esencial. Cuando un artista amazónico contemporáneo crea, no está solo haciendo una obra bonita, está tejiendo relaciones entre el pasado y el presente, entre los humanos y la naturaleza, entre lo visible y lo invisible. Es una invitación a todos a repensar qué significa crear en estos tiempos tan complejos.
Desde una perspectiva teórica más especializada, la práctica de Chonon Bensho y la reflexión de Pedro Favaron representan una epistemología otra que desafía los binarismos constitutivos del pensamiento moderno-colonial: naturaleza/cultura, cuerpo/mente, materia/espíritu, arte/vida. Su trabajo no se inscribe en la categoría de “arte indígena contemporáneo” como subcategoría exotizada, sino que propone una descolonización profunda de las categorías mismas del arte.
Esta aproximación tiene implicaciones significativas para los debates actuales sobre ontologías relacionales, nuevo materialismo y ecologías políticas. Al mantener una continuidad creativa con tradiciones que nunca perdieron la noción de agencia no-humana ni la interconexión entre estética y ética, estos creadores amazónicos están aportando no solo nuevas formas sino nuevos fundamentos para el arte del Antropoceno. Su contribución trasciende la representación para convertirse en una propuesta ontológica alternativa con capacidad de intervenir en la actual crisis civilizatoria.
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